Relato sin acabar.

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Este es uno de los pocos relatos que escribí después de que se me acabara la inspiración literaria (si miro hacia el pasado, inspiración tenía pero buena escritura desde luego que no), tiempo después de haber dejado de escribir. Antes me pasaba mucho con libreta y bolígrafo en mano. La inspiración no dio para más y no logré acabarlo, así que así quedó y muy probablemente así se quede. No está muy bien redactado pero... era pequeña jeje (si seguro que no fue hace muchos años, pero menos de 20 años seguro que tenía xD)

"Al principio me costó admitirlo, y es que bronca tras bronca, paliza tras paliza, una se va acostumbrando.
Cada día a la misma hora tenía la incertidumbre de si mi marido vendría borracho y si me pegaría con toda su alma o simplemente me gritaría durante escasos minutos. Lo más que quería es que ese momento pasase y luego poder ser libre, pues cuando vives con un hombre que te maltrata lo que más quieres es que se acaben esos terroríficos momentos, y después, tras haberte pedido perdón reiteradamente, quedarte a su lado, como si nada hubiese pasado, guardar la maleta otra vez en el armario y esperar a ver qué pasa al día siguiente a la misma hora.
Por la mañana le hago el desayuno, e incluso se lo llevo a la cama. Más tarde, a la hora del almuerzo, cuando ya estoy tomando el café con mis amigas, y mi marido ya está en el trabajo, les cuento lo maravilloso que es él, lo bien que me trata y el cariño que me da.
Ellas no me dicen nada, pero por los gritos que escuchan cada día a la misma hora, saben mi situación, pero nadie comenta nada.
No puedo pensar en la palabra prohibida, el divorcio. Mi madre estuvo siempre ilusionada con esta boda. En cierto modo, fue ella quien me impulsó a casarme con mi actual marido. Él es un abogado de prestigio, de buena familia, y muy bien visto por la sociedad, excepto por mí.
Durante nuestro noviazgo, era un hombre apacible, cariñoso, detallista, amable. Me enamoraba su sonrisa, pero cuando nos casamos todo eso cambió.
Al principio sólo se quejaba porque no encontraba las cosas y cuando no tenía hecha la comida a tiempo, pero en ese momento me pareció normal que protestase.
Cuando nació nuestra hija, sí que cambió. Después del parto, me quede sin poder tener hijos. Sé que quería un niño, pero nunca logré que me lo confesase".

3 comentarios:

Nayane dijo...

Mmmm

Lo siento mucho por ti, Exo, pero a mi el relato me ha encantado. Describe perfectamente las actitudes y sentimientos de una mujer ante ese tipo de situación, y me parece muy bien escrito y bien estructurado.

Realmente espero que no hayas aparcado eso de escribir, porque tengo intención de leerte,así que ya sabes :)

SHANKI dijo...

Mimá, cuanto cambiaste de forma de escribir eh....... pos tampoco hará tanto de que lo escribiste porque no eres tan vieja..... eh eh! pos si ke cambiaste

Deberias escribir algo ahora, a ver que tal, dice sensi que escribas sobre gatos :P yo te diria escribe sobre mi, sobre lo guapa e inteligente que soy, ya sabes... si escribes así de bien... será creible XDDDD

Ali dice que escribas sobre aceitunas y queso

bUeNO EsCribe :^P

Eche o que hai. dijo...

Gracias por los comentarios :p

Un día me decidiré a escribir algo jeje.